marzo 09, 2008

Donde nadie quiere entrar

“Señor, huele mal...” le dijo Marta.
Ni desde su profundo amor herido por el zarpazo de la muerte podía siquiera imaginar acercarse.
Jesús, sin embargo, hace caso omiso a la advertencia y sigue adelante, quizás, como anticipo del modo de entrega que viene a instalar; anticipo de jugarse hasta el final.
“Huele mal”, dice Marta, dándose por vencida. “Hace ya cuatro días que está muerto”, remata, justificando su abdicación.
A Jesús no lo detiene.
No hay más condenados para Él; no más incurables, no más imperdonables, no mas muertos. La batalla que librará en Pascua será definitiva y definitoria. Este triunfo, anticipo.
Allí donde ya nadie piensa que puede haber remedio, allí, justo allí está Jesús dispuesto.
Hermoso tiempo la Cuaresma para tener el doble coraje de descubrir nuestro sepulcro, ese en el que siguiera nosotros nos animamos a entrar y al verlo, reposar en que Él sí puede hacerlo. Quiere y puede. Puede y quiere.
“Ven afuera”, dirá enseguida Jesús.
Y Lázaro vuelve.
Y yo quiero volver.
Amén

Rezando con Juan 11

5 comentarios:

hna josefina dijo...

¡Precioso! ¡Y preciosamente verdadero!
Gracias.

Pablo Muttini dijo...

Gracias, Jose. Gracias por alentar, acompañar y compartir.
Abrazo grande,
Pablo

Chechu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
SANDRA dijo...

hola muy buen blog

SANDRA dijo...

gracias amigo escribes muy lindo me gusta mucho el blog