septiembre 05, 2006

Bocas sordas

Veo bocas que se mueven y ahogan lo que no pueden callar. Lo que no pueden decir. Lo que nadie siquiera intenta escuchar.
Veo bocas por todos lados y en todos los lugares por dónde voy.
En mi casa, las de mis hijos que intentan expresarse y muchas veces no saben a quién dirigirse; la de mi esposa que revolotea mientras pienso cosas “importantes”.
Las de los viejitos en el geriátrico y las de muchos jóvenes los sábados por la noche gritando desde botellas y aturdimiento.
Las veo también en el tren y en el subte dibujadas tras una bolsita con pegamento.
En las mañanas de Santa Rafaela con los muchachos de duchas.
En el trabajo cuando la plata no alcanza y se pierde el ánimo de hablar hablando.
En el reflejo de la pantalla de una computadora.
En la soledad de un banco o un asiento del colectivo.
Detrás de la ventanilla del auto.
En el viejo que parece no tener ya nada importante para decir.
En el padre que balbucea principios y consejos.
Veo bocas por todos lados.
Bocas que se mueven como si estuvieran hablando.
Cuellos que se ensanchan en venas tensas como si estuvieran gritando.
Labios entreabiertos que preanuncian gemidos.
Puños apretados que retienen gritos.
Labios apretados que sujetan corazones.
Antes también era ciego; ahora veo bocas...pero estoy sordo.
Este domingo decime “Efatá”, Señor, que me estoy perdiendo mucha música.
El silencio de mi ruido hace que me pierda la Vida.
Efatá.
Seguramente después podré comenzar a hablar con Tus Palabras.
Amén

Pablo, preparando el corazón para el domingo (Mc 7, 31-37)

5 comentarios:

hna josefina dijo...

¡Muy bueno!

Baba dijo...

WOWWWWW, me quede con la "boca" abierta...

Anónimo dijo...

querido pablo. solo agradecerte lo que vive tu corazon y la capacidad que tenes de escribirlo, Tenes que pensar tu realacion con el arte, con tu belleza para la expresion. un abrazo mario pacher.

hna josefina dijo...

Pablo, ¡se te extraña!

Pablo Muttini dijo...

Gracias, querido Mario por tus palabras. Leerte es escucharte y eso llena el corazón.
Josefina...no desesperes (jajaja) estoy con muchiiiisimo trabajo pero seguramente, algo va a aparecer en las próximas horas. ¡que lindo es que lo extrañen a uno! Una de las peores pobrezas, sin duda es que nadie te extrañe, que nadie te espere, que nadie te necesite. Mirá con qué poco me hiciste rico hoy.